A dos meses de las elecciones, los incendios conmueven la campaña en Bolivia y golpean la imagen de Evo Morales

0
9
Anúncio

Los monumentales incendios forestales que han quemado ya más de 1 millón de hectáreas en la Chiquitania le han dado un giro inesperado a la recta final de la campaña electoral de Bolivia, con Evo Morales como el receptor de un creciente malestar que pone bajo cuestión su claro favoritismo en las encuestas. Por primera vez en la historia de un proceso preelectoral boliviano, los tres principales adversarios de la contienda han declarado el domingo pasado una pausa de una semana en sus actividades proselitistas para enfocarse en el combate de los incendios y no acrecentar las críticas de los ciudadanos a la insensibilidad y a la tardía reacción frente al fuego que no se detiene.

Sin embargo, la inédita tregua en la disputa de los votos ha durado poco, ya que el martes el presidente Morales decidió ponerse el overol de bombero, con el color azul de su partido, y tomó un extinguidor para intentar apagar en directo y cuerpo a cuerpo en la zona del desastre algunos de los focos de fuego. Casi una decena de fotografías de Evo Morales, en acción contra el incendio, han sido difundidas por el ministerio de Comunicación, en medio de duras críticas de activistas ambientales a la iniciativa. «Esto es una ofensa a los bolivianos, pagada con el dinero de los bolivianos. El ministerio de Comunicación es una vergüenza. Maneja 527 millones de Bolivianos (unos 75 millones de dólares) para hacerle campaña a Evo», posteó el activista de la plataforma ciudadana Ríos de Pie, Federico Morón, en las redes sociales encendidas por diversos pronunciamientos ciudadanos.

En paralelo y a los pies de la catedral de Santa Cruz, Carlos Mesa, uno de los mayores rivales del Presidente en la campaña, ha aparecido rodeado de varios de sus seguidores para criticar a Morales y acusarlo de ser el culpable de lo que ha llamado el peor desastre del año. El propio Mesa fue duramente criticado la semana pasada por aparecer en imágenes junto a las cenizas, por quienes consideran que hace uso electoral de la desgracia ambiental.

Anúncio

Oscar Ortiz, otro de los opositores que aparece tercero en las encuestas, había también anunciado el domingo pasado la suspensión de su campaña y puso sus recursos a disposición de la lucha contra el fuego. Reclamó la declaratoria de desastre nacional y que se suspenda la publicidad del Gobierno, de manera de destinar ese presupuesto a la cruzada contra los incendios. En cambio, el que más bien intensificó su campaña ha sido el candidato presidencial por el MNR, Virginio Lema. «¿Para qué vamos a parar? Más bien aumentaremos la intensidad de la campaña para sacar a todos estos del poder. La Madre Tierra llevó al poder a Evo y la Madre Tierra lo sacará», expresó.

La responsabilidad política de los imparables incendios es desde hace diez días el tema número uno de la campaña y la pregunta que ronda entre los ciudadanos y los analistas políticos es cuánto puede modificar el desastre el escenario de las preferencias electorales, que favorecía hasta antes de la mitad de la semana pasada al presidente de Bolivia, de acuerdo a las encuestas. «El incendio ya es el tema central de la campaña y puede cambiar el voto. Crea malestar contra todas las autoridades, del partido que sea. Los que lo usen para atacar políticamente a sus rivales pueden sufrir un efecto boomerang», opinó un asesor de políticos de la oposición, que pidió la reserva de su identidad.

Otro ex allegado a las campañas del presidente Morales dijo escuetamente: «Si no se gestiona bien el problema en las próximas horas, le afectará«.

La arremetida del Gobierno

En medio de movilizaciones ciudadanas que se realizan desde el sábado pasado en algunas de las poblaciones afectadas por el fuego y en las calles de al menos cuatro ciudades bolivianas, con Santa Cruz como epicentro, el Presidente apareció el lunes para cuestionar a los ambientalistas que salen a marchar y que luego «van a los supermercados a consumir chatarra».

Horas antes, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, abrió la sospecha de que la llamada «derecha» opositora a Morales provocó uno de los incendios del fin de semana para forzar la declaratoria de desastre nacional. El propio Evo Morales deslizó la versión de que la Policía ha encontrado galones de combustible y llantas en una zona de los incendios, pero se ampliará más adelante los detalles de una investigación, ya que la prioridad ahora es combatir el fuego.

Mientras sobrevolaba el martes pasado la Chiquitania, vestido de overol en una aeronave, el Presidente exhortó a la unidad de los bolivianos y confirmó la contratación de un helicóptero estadounidense, la llegada de otros dos desde Perú y el alquiler de dos unidades más para reforzar al Supertanker que está en Bolivia desde el viernes pasado.

Morales dijo que le ha causado dolor ver los resultados de las quemas, sobre todo en la zona de Concepción, una de las que sobrevoló el martes. Por su lado, el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, también precisó que la contratación del Supertanker bordea el millón de dólares y se paga 60 mil dólares por día, además de 16 mil dólares por cada hora de vuelo. «No hemos abandonado a la región. Estamos disponiendo cinco helicópteros de lucha contra el narcotráfico y vamos a contratar tres helicópteros, uno de doble hélice», dijo.

Mientras Evo Morales aparecía en actividad el martes en la zona de desastre, la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, aparecía en los medios de comunicación para desvirtuar las críticas a la reacción tardía del Gobierno y a la resistencia a declarar desastre nacional. «El ingreso a las zonas del incendio fue el 15 de julio. En febrero de este año se hizo una declaratoria de emergencia contra los desastres naturales en el país, que está vigente. Toda ayuda del exterior puede entrar a Bolivia, no se necesita una declaratoria para recibirla. Tenemos en la Chiquitania el gabinete de crisis ambiental. La evaluación es constante y diaria».

También detalló que en este momento hay movilizadas por el Gobierno más de 4.100 personas y unas 16 aeronaves en la zona de los incendios. Las Fuerzas Armadas han conformado tres comandos. En el primero tienen 1.821 efectivos, en el segundo 955 y en el tercero 1.248.

Mientras tanto, los medios han registrado roces verbales entre el ministro de Defensa, Javier Zabaleta, y voluntarios que cuestionan la versión oficial de que parte del fuego está controlado.

El Gobierno asegura que este no es el mayor desastre, ya que cuando Carlos Mesa fue Presidente ardieron 3 millones de hectáreas, en 2004, y hubo otra quema mayor que la de ahora en 2010.

La pugna por la palabra «desastre»

Mientras cada día hay sectores ciudadanos movilizados para que el Gobierno declare «desastre nacional«, el Gobierno se resiste a tomar esa decisión. «Esta una crisis ambiental, es una emergencia. Un desastre se declara cuando el Estado es superado en sus recursos técnicos y económicos. El Gobierno tiene disponibles los recursos económicos y usará los que sean necesarios. Además, ya hay comprometido financiamiento de organismos extranjeros como la CAF», explicó la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, quien no precisó el monto destinado a la emergencia.

La Gobernación de Santa Cruz exigió el sábado pasado que se declare «desastre nacional» y en paralelo se pronunciaron diversas organizaciones ciudadanas y los dos principales candidatos opositores.

El martes también el Presidente de Bolivia dispuso una pausa ecológica en la zona de los incendios para inmovilizar cualquier transacción con los predios. La Administradora de Bosques y Tierras (ABT) también dispuso la suspensión de los trámites de quemas y de chaqueos, la que es señalada como una de las causas del desastre. Algunos ambientalistas celebraron este paso que lo asumieron como una victoria propia.

Evo Morales también dijo que el 20 o 30 por ciento de la superficie dañada es bosque y las demás son áreas chaqueadas para la actividad agropecuaria.

El candidato a la vicepresidencia y compañero de binomio de Carlos Mesa, Gustavo Pedraza, responsabilizó al gobierno de Evo Morales por el desastre, ya que «otorgó más de 2 millones de tierras de uso forestal con fines políticos» para que sean chaqueadas.

De acuerdos a informes oficiales, Santa Cruz es el departamento de Bolivia más afectado con los incendios, seguido de Beni. En el primero se quemaron hasta ahora 1.095.672 hectáreas y en el segundo 640 mil hectáreas.

Impacto en los nuevos votantes

Para algunos analistas, no se sabe exactamente a qué candidato puede beneficiar las críticas a Evo Morales por la crisis ambiental. «La magnitud del incendio, sus orígenes y consecuencias serán para el resto de la campaña electoral un elemento central. Este nuevo eje temático puede generar movimientos electorales en determinados segmentos como el de los nuevos votantes, que son hipersensibles a los aspectos que se vinculan con bosques, flora, fauna y desarrollo sostenible«, opinó el politólogo Daniel Valverde.

Entre otras cosas, dijo que no está claro que las consecuencias del incendio favorezcan a algún candidato. «El incendio no suma votos a Mesa de manera automática. Él tendría que hacer cosas. Veremos», apuntó un tercer analista político que habló con Infobae.

Por su parte, el politólogo de la universidad René Moreno, Luis Andia, relativizó el impacto electoral del desastre ambiental. «Probablemente la incidencia será en dos de las regiones afectadas y quizás en el segmento mucho más joven, que está más expuesto a los temas ambientales. Puede incluso haber un efecto inesperado por la desinformación y la confusión en las redes sociales, ya que los jóvenes quizás se enojen con el Estado en general, contra todos, alejándose de la política. Terminado este conflicto el problema más cercano a la gente volverá a ser la definición de su elección», sostuvo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí