Cómo Daniel Ortega convirtió a Nicaragua en un refugio de corruptos y terroristas prófugos en sus países

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El expresidente de El Salvador, Mauricio Funes Cartagena, es el más reciente caso de una larga lista de prófugos internacionales que buscan refugio en Nicaragua, bajo la protección de la dictadura de Daniel Ortega.
Funes, perseguido por la justicia de su país bajo cargos de corrupción, recibió de Ortega lo que el político y ex embajador de Nicaragua ante la OEA, Mauricio Díaz, llama «un combo de beneficios«, que comprende refugio para él y su familia como asilados políticos, empleo en la Cancillería de Nicaragua y finalmente la nacionalidad nicaragüense con la intención de protegerlo de la extradición y amarrarle las manos a gobiernos venideros que dispusieran entregarlo a las autoridades salvadoreñas.

«Somos un refugio de personas que en su país de origen probablemente son, fuero o seguirán siendo perseguidos por la justicia porque cometieron actos delictivos. La Cosa Nostra en vivo y a todo color«, se lamenta el ex embajador Díaz.

Estos son algunos de los casos más conocidos de extranjeros protegidos por el gobierno de Ortega:

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El 30 de julio pasado, Mauricio Funes Cartagena, su esposa, Ada Michel Guzmán, y sus hijos, Carlos Manuel Mauricio Velasco y Diego Roberto Funes Cañas, fueron declarados oficialmente ciudadanos nicaragüenses mediante la resolución número 3119, que se publicó en el diario oficial, La Gaceta.

Las autoridades salvadoreñas han abierto cuatro causas penales contra el ex presidente Funes, a quien la Fiscalía acusa por supuesto peculado, enriquecimiento ilícito y malversación de unos 351 millones de dólares del presupuesto público en un entramado que incluye a familiares, amigos y ex funcionarios. La policía de El Salvador ha activado la alerta roja de la Interpol para capturarlo, y en marzo pasado la Corte Suprema de Justicia aprobó una solicitud de extradición.

Desde su llegada el 1 de septiembre de 2016, Funes y su familia encontraron en Ortega un protector de lujo. No solo les ofreció el país como santuario sino que les declaró «asilados políticos«, una categoría que a criterio de algunos juristas no cabía debido a la naturaleza de los delitos por los cuales el ex presidente huyó de su país.

Pero la protección no se quedó ahí. Mauricio Funes y su hijo, Diego Roberto Funes Cañas, aparecen en la lista de empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores. El padre con un salario de 90.080 córdobas (2.750 dólares aproximadamente) y el hijo, con uno de 47.250 córdobas (1.430 dólares aproximadamente). El salario promedio de un trabajador estatal en Nicaragua ronda los 350 dólares mensuales.

Otro jefe de Estado prófugo que encontró protección en el régimen de Ortega es el ex Primer Ministro tailandés, Thaksin Shinawatra, quien fue nombrado en el 2009 «Embajador en Misión Especial» por el gobierno de Nicaragua y viaja con pasaporte diplomático nicaragüense.

Shinawatra fue depuesto por militares en septiembre de 2006 y condenado en 2008 a dos años de cárcel por un delito de corrupción cometido mientras gobernaba. Vive exiliado la mayor parte del tiempo en el emirato de Dubai. El nuevo gobierno tailandés revocó en 2009 el pasaporte ordinario de Shinawatra tras acusarle de instigar desde el exilio a sus partidarios a participar en protestas callejeras.

Shinawatra visitó Nicaragua el 10 de febrero de 2009 y se reunió con Ortega y su esposa, Rosario Murillo. De esa reunión el político tailandés salió con el pasaporte diplomático en el bolsillo y con la supuesta misión de «atraer inversión al país«. Poco después, el secretario permanente del ministerio de Asuntos Exteriores de Tailandia, Veerasak Putrakul, pidió a Nicaragua, sin resultado alguno, «cooperación voluntaria» para facilitar la extradición de Shinawatra.

En 2011, Yingluck Shinawatra, hermana del ex Primer Ministro prófugo, llegó al gobierno tras ganar con mayoría absoluta al frente del uno de los partidos creados por Thaksin. Sin embargo fue depuesta a su vez en 2014 tras una polémica sentencia del Tribunal Constitucional que le acusaba de abuso de poder. La ex primera ministra huyó a Dubái y según una fuente de EFE, también posee pasaporte nicaragüense.

Maurizio Gelli es actualmente embajador de Nicaragua en Canadá, según el acuerdo presidencial 162-2017, publicado el 31 de octubre de 2017 en el diario oficial La Gaceta. Maurizio Gelli es hijo Lucio Gelli, ex líder de la lógica masónica Propaganda Due (P2), a quien se acusa de relaciones con la mafia y la Cosa Nostra, la quiebra del Banco Ambrosiano, agente anticomunista durante la Guerra Fría, labores de conspiración durante la década de los ochenta en Argentina y escándalos financieros en Uruguay.

Lucio Gelli falleció en el 2015 a los 96 años de edad.

Según el diario El Mundo, de España, Maurizio Gelli intentó lavar la fortuna ilegal de 1.200 millones de dólares acumulada por su padre.

Antes de ser embajador de Nicaragua en Canadá, Maurizio Gelli fue embajador de Nicaragua en Uruguay durante cuatro años. Asumió el cargo en 2013, durante el gobierno de José Mujica.

El italiano Alessio Casimirri fue condenado en ausencia en su país a seis cadenas perpetuas, 24 años de cárcel, y dos años de aislamiento diurno por, entre otros delitos, el secuestro y posterior asesinato en 1978 del primer ministro Aldo Moro.

Vive desde hace 36 años en Nicaragua y ha instalado a 13 kilómetros de Managua un restaurante especializado en mariscos. Carpaccio de pulpo, Risotto al vino tinto, pargo a la sal, pastas «y mucho más», ofrece el restaurante, «atendidos personalmente por su chef Alessio Casimirri», según su propia página en Facebook.

Al igual que Casimirri, muchos miembros del grupo terrorista vasco Euskadi Ta Askatasuna (ETA) llegaron a Nicaragua en la década de los 80 bajo la protección del gobierno sandinista. Ya en el gobierno de Violeta Barrios, el 27 de mayo de 1993, a las tres de la mañana, se produjo una serie de explosiones en un barrio de Managua que develaron un centro de operaciones de ETA.

En un falso taller de mecánica se encontró gran cantidad de fusiles AK, morteros, ametralladoras y bandas de tiros de distintos calibres. También se hallaron documentos e información de empresas de distintas partes del mundo supuestas a ser extorsionadas. Este centro de operaciones era dirigido por Eusebio Arzalluz, reconocido miembro de ETA y jefe de logística de la organización.

En 1984, el mismo Pablo Escobar Gaviria estuvo refugiado en Nicaragua e hizo transacciones que involucrarían al gobierno revolucionario en el tráfico de drogas. Barry Seal, el doble agente de la DEA, cuya vida fue llevada recientemente al cine interpretado por Tom Cruise, tomó una fotografía de Escobar junto a funcionarios sandinistas, trasegando alijos de droga en un aeropuerto de Managua.

En agosto de 2016, se vio y fotografió en un supermercado de Managua al entonces diputado y ex presidente del Parlamento de Guatemala, Luis Rabbé, dos días después de su intempestiva salida de su país, donde el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) le investigaba por la supuesta creación de plazas fantasmas durante su presidencia en el Parlamento.

Asimismo, Ortega rescató y protegió las guerrilleras de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Martha Pérez Gutiérrez y Doris Bohórquez Torres, y a la mexicana Lucía Morett quienes resultaron heridas en la incursión militar colombiana del 1 de marzo de 2008 a un campamento guerrillero en el norte ecuatoriano. Colombia aseguró que el avión en el que Ortega mandó a traer a las guerrilleras violó su espacio aéreo.

Ortega asiló en junio de 2009 a Alberto Pizango, líder indígena peruano que organizó las protestas en la región amazónica con un saldo de 33 personas muertas, 24 de ellas policías.

Para el analista político, Eliseo Núñez, con estas acciones de protección a perseguidos internacionales, Ortega «está queriendo demostrar a la izquierda de América Latina que es capaz de dar refugio aún en sus peores momentos. Él es capaz de serle leal a sus amigo mas allá de cualquier crisis que le provoque«.

Núñez define a Ortega como un tipo anti sistema. «Cuando hace esto cree que está en contra del sistema occidental que es al que mira como culpable de todos los males del planeta«, afirma.

Mauricio Díaz dice que aunque se aduzcan razones políticas «también hay una mezcla de razones de otra índole. Me imagino que hay gente que paga para que la protejan«. Si hay dinero de por medio, dice por su parte Núñez, el «dinero sería un bono». «Puede ser que el dinero sea el objetivo y la parte anti sistema sea la justificación», dice.

Al ex embajador en la OEA, Mauricio Díaz le llama la atención que ningún país esté preocupado por este comportamiento del régimen de Ortega. «No vemos mecanismos compulsivos que se hayan activado de ninguna institución o algún Estado llamando a preocuparse por lo que aquí sucede», dice.

«La comunidad internacional no tiene las herramientas necesarias para enfrentar a alguien como Ortega. Te lleva al punto que la única solución para deshacerse de él es la militar, y como sabe que a esta opción no está anuente en un 99 por ciento de las veces, apuesta a que nunca tenga una confrontación militar», señala Eliseo Núñez.

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