Conmoción en Uruguay por la violación y asesinato de una joven de 14 años a manos de su tío

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Esmeralda Ferraz, de 14 años, desapareció el pasado viernes en el barrio Godoy, de Tacuarembó, Uruguay. Según relató su madre, su última comunicación había sido en la madrugada del 30 al 31 de agosto, cuando ella le mandó un video por WhatsApp.

La mujer detalló que su hija desapareció sin dejar rastro y sin llevarse nada. Su celular estaba enchufado en su dormitorio y todos sus pares de zapatos en su sitio. Asimismo, aseguró que «siempre que sale, pide permiso«. Es por ese motivo que le resultaba extraño.

El cuerpo de Esmeralda fue encontrado en la madrugada del martes por la Policía. Estaba enterrado a 300 metros de su casa, cerca de un monte. El lugar había sido ocultado por ramas y piñas.

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Tacuarembó estuvo movilizado estos días exigiendo la aparición con vida de la menor pero la noticia de que la encontraron sin vida y que su tío fue quien la violó y estranguló conmocionó a toda la población.

Este miércoles, Sergio M., tío de Esmeralda, confesó el crimen: «Pasó lo que pasó«, declaró con frialdad a la fiscal de Tacuarembó, Claudia Lette. «La violé dos veces y ella se defendió«, dijo el asesino, quien por momentos sugirió que estaba algo arrepentido por el crimen de su sobrina.

Sin embargo, según consigna El País, nunca se mostró apenado por el asesinato. «Quiero suicidarme», le comentó luego a la fiscal.

De acuerdo a lo que recuerda el periódico uruguayo, la frialdad del asesino quedó demostrada en el hecho de que acompañó en todo momento la búsqueda de Esmeralda mientras la adolescente estuvo desaparecida.

El asesino dijo que el vínculo que tenía con su sobrina era normal. «Algo en la cabeza me llevó a violarla«, declaró.

El sujeto testificó de que ese «algo» hizo que mirara hacia la habitación de su sobrina. Vio luz en la ventana y se dirigió hacia allí. Sabía que quería mantener relaciones sexuales con la adolescente.

Los datos que se conocen sobre el crimen

Pasada la medianoche del viernes, Sergio M. golpeó la puerta de la habitación de Esmeralda mientras que, a pocos metros, los padres de la adolescente dormían en su habitación. La joven escuchó la voz de su tío materno y abrió.

Según su propia confesión, el hombre se abalanzó sobre Esmeralda y ella se trató de defender como pudo. En el forcejeo, la menor arañó a su tío pero éste pudo someterla y la violó en dos ocasiones. Acto seguido la estranguló, cargó su cuerpo y lo llevó cerca del monte.

Tras enterrar a Esmeralda, retornó a la habitación de la víctima y limpió los restos de sangre. El asesino quiso esconder su crimen y buscar que se pensara que su sobrina se había ido por su cuenta de la casa.

«La mató porque temía las consecuencias del acto que había realizado«, afirmó la fiscal, según consigna El País.

Tras cuatro días de marchas en la ciudad y, tras ver que no iba a poder ocultar el crimen tan fácilmente, Sergio M. tomó medicinas para animales. Fue internado y, desde el hospital, se comunicó con su hermano y le contó lo que había injerido. Al enterarse la fiscal Lette de su internación, ordenó a la Policía que lo custodiaran y luego su traslado a la Jefatura. Ahí confesó lo que había hecho.

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