Los jerarcas de Cuba y Venezuela sincronizaron hasta sus mensajes de Twitter

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Si la comunión entre ambas dictaduras -la de Cuba y Venezuela– no fuera tan íntima, quizás alguno podría enfrentar alguna demanda por derechos de autor. Sin embargo, los jerarcas de ambos regímenes decidieron compartir de manera textual cada uno de los mensajes que publicaban en sus cuentas de redes sociales.

Es que tanto el jefe de estado cubano, Miguel Díaz Canel, como el ministro de Defensa bolivariano Vladimir Padrino López coincidieron de forma idéntica en uno de los tantos mensajes que emitieron hoy por Twitter. Irónico: esa red social fue bloqueada parcialmente en varios puntos de Venezuela durante la marcha del presidente interino Juan Guaidó al Palacio de Miraflores para deponer a Nicolás Maduro.

Díaz Canel emitió su tuit desde La Habana donde siguió todos los movimientos de los hombres leales a Guaidó y monitoreó con los miembros de la inteligencia cubana en Caracas todo lo que ocurría dentro de las fuerzas armadas venezolanas. «Rechazamos este movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país. Los traidores que se han colocado al frente de este movimiento subversivo, han empleado tropas y policías con armas de guerra en una vía pública de la la ciudad para crear zozobra y terror«, emitió el dictador cubano.

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Curiosamente, el general Padrino López, máxima autoridad militar de su país, también escribió lo mismo por idéntica red social. «Rechazamos este movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país. Los seudo líderes políticos que se han colocado al frente de este movimiento subversivo, han empleado tropas y policías con armas de guerra en una vía pública de la la ciudad para crear zozobra y terror«.

La coordinación entre ambas dictaduras llegó a niveles tales que incluso la comunicación pública está en sintonía con la isla. La historia se remonta a tiempos de Hugo Chávez y Fidel Castro.

Una historia de conveniencia… cubana 

Ambos sellaron a partir de 1994 una gran relación. Una que se prolongaría incluso cuando ambos ya estaban muertos. Pero dejando a uno de los países que decían representar en el abismo: Venezuela. El vínculo fue -es- desbalanceado por dónde se lo observe y sólo sirvió para que Cuba pudiera manejar puntos sensibles de la nación de Simón Bolívar, la gran perdedora, y quedarse con millones de barriles de petróleo.

Es que la dictadura cubana envió a miles de agentes a administrar las estructuras de poder de Caracas: servicios de inteligencia, fuerzas armadas, sistema sanitario, economía. De acuerdo a un informe al que tuvo acceso este medio, «el régimen cubano fue penetrando las estructuras del estado venezolano gracias a la puerta franca que le ofreció el presidente Chávez y que mantuvo Nicolás Maduro«.

Lo asegura el general retirado Antonio Rivero, quien explica que los primeros cubanos arribaron a Venezuela el primer año de presidencia de Chávez en 1999. Un año después ambos dictadores darían un marco legal al intercambio de favores. Lo llamaron pomposamente «Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela«.

El acuerdo fue significativamente beneficioso para La Habana. Caracas enviaría entre 90 y 100 mil barriles diarios a Cuba a cambio del envío de médicos, maestros y entrenadores deportivos. Extraño: en Venezuela ya existían médicos, maestros y entrenadores, no eran disciplinas extravagantes para sus habitantes.

¿Castro vio en Chávez la persona ideal para financiar su esperanza de una América Latina comunista? Es posible. Tanto que utilizó su dinero casi a voluntad. El militar venezolano, creyente que el precio del barril de petróleo se mantendría siempre por las nubes, se pensó como un eterno mecenas del tirano cubano.

A tal punto fue la generosidad de Chávez con Cuba que llegó a enviar hasta 150 mil barriles de crudo de forma gratuita por día. Como contraparte, la dictadura isleña le ofreció sus servicios: convenció a la cúpula militar de realizar una reestructuración castrista de sus fuerzas.

El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) es casi una oficina del G2 -el servicio secreto cubano- en Venezuela. Lo formó a su imagen y semejanza, pero sobre todo, bajo su mandato. Juntos realizan el seguimiento en tierra venezolana de todos los opositores del régimen, de acuerdo a lo explicado por el ex miembro del Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, Rafael Ortega.

Una vez muerto Chávez en 2013, Maduro mantuvo el poder cubano dentro de la nación continental. Fue así que creó el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA) para unificar la información que sus espías -propios y castristas- reunían de los opositores.

La maquinaria de espionaje incluía expertos en ataques cibernéticos, hackers, control de llamadas y escuchas telefónicas. Toda esos datos no sólo eran procesados por el CESPPA, sino también por Cuba. «Toda la información acaba en manos de los servicios de inteligencia cubanos, el G2«, dijo Gyoris Guzmán, ex director general de Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo de Venezuela entre los años 2013 y 2015

Lo cierto es que esos miles de cubanos trabajan hoy en Venezuela en la administración pública, la Presidencia, los ministerios y las empresas públicas, pero también hay médicos, enfermeras, odontólogos, científicos, maestros, informáticos, analistas, técnicos agrícolas, de electricidad, obreros y en áreas culturales. Y, por supuesto, están aquellos más temidos, quienes se desempeñan en las áreas de seguridad, inteligencia e incluso las Fuerzas Armadas. Este último grupo representaría el 20 por ciento del total.

En diciembre pasado Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), denunció que Cuba exportaba sus «mecanismos de terror» a Venezuela y que sus agentes encabezaban las torturas contra los presos políticos. El diplomático indicó que La Habana lleva «a la superficie los mecanismos de terror y represión que Cuba utiliza contra su propia gente y exporta silenciosamente al resto de la región«.

En la actualidad Bolivia es otro de los países con mayor influencia de las fuerzas de espionaje de la dictadura castrista. El Ecuador de Rafael Correa también mantenía un estatus similar con sus pares isleños, situación que fue enfriándose con la llegada de Lenín Moreno al poder. Desde Venezuela, Cuba pretende expandir su ideología al resto de la región. Los métodos y los resultados están a la vista. Hasta en Twitter.

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