Se entregaron los reclusos de la banda criminal brasileña PCC que habían tomado una cárcel de Paraguay y huido con el Jefe de Seguridad como rehén

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Miembros de la banda criminal brasileña Primer Comando Capital (PCC) que se encontraban detenidos en el Centro de Rehabilitación Social (CERESO) ubicado en la localidad de Cambyreta, en el departamento de Itapúa y a unos 370 kilómetros de la capital Asunción, realizaron un motín dentro de la penitenciaría y tomaron como rehén al Jefe de Seguridad Miguel Medina en un operativo de crisis que duró unas tres horas.

Luego de arduas negociaciones con la Policía, los miembros del PCC que tenían un rehén, tras ver que estaban acorralados, se entregaron nuevamente y retornaron a la penitenciaría de Itapúa.

Al principio los delincuentes tenían altas exigencias, incluyendo la presencia de la prensa y amenazando en todo momento de asesinar al funcionario penitenciario y de hacer explotar la cárcel de donde se fugaron con explosivos plásticos. Pidieron vehículos particulares, luego pidieron patrulleros a los cuales no accedieron.

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Con el correr de las horas y viendo que estaban totalmente rodeados, los criminales pidieron un vehículo y prometieron rendirse. El fiscal interviniente, Rubén Lial, pidió a los miembros del PCC que entreguen sus armas a lo que los delincuentes se negaron rotundamente.

El mismo Director de la Policía de Itapúa, Germán Real Medina, fue el que encabezó las negociaciones con los criminales.

Pasadas las 19:00 los convictos decidieron entregarse para lo cual pidieron un vehículo y la garantía de que no iban a ser liquidados por los policías.

Cerca de las 19:15 abordaron un vehículo de traslado de reclusos, llevando siempre como rehén al Jefe de Seguridad, condición que habían impuesto los delincuentes, portando armas de grueso calibre. Momentos de mucha tensión se vivieron cuando los miembros del PCC se acercaron apuntando a la cabeza de Medina en todo momento y abordaron la camioneta que los llevaría de vuelta a la cárcel.

Luego de que la policía llegó a cerrar todas las bocacalles adyancentes para que no haya una nueva fuga, el vehículo con los delincuentes, y con el funcionario Medina, se dirigió lentamente hasta la penitenciaría de Itapúa, aproximadamente unos 3 kilómetros, escoltados por una fuerte dotación de policías.

Ya cerca de las 20:00 los reclusos llegaron de vuelta a la cárcel de Itapúa, fueron desarmados y soltaron al Jefe de Seguridad Miguel Medina para ser puestos de nuevo en un calabozo de máxima seguridad.

Uno de los criminales resultó herido en una de las piernas por lo que fue atendido por personal de sanidad de la penitenciaría.

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