“Soy profesional, maté a 50 y seguía órdenes de mi esposa”

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Habla el feminicida de Ecatepec: “Soy un asesino profesional desde los 20 años, he matado a 50 mujeres que nunca encontrarán y a veces seguía órdenes de mi esposa”.

Así habló ayer Carlos Hernández Béjar frente a Patricia Martínez Bernal, a quienes una juez de control sentenció con 40 años de prisión por el feminicidio de Nancy Noemí, perpetrado el 6 de septiembre de 2018, y a pagar a las hijas de la víctima 193 mil pesos por reparación del daño y 36 mil pesos por daño moral, a fin de que las menores y su abuela reciban terapia y ayuda psicológica.

La pareja de feminicidas se hizo también acreedora a 700 días de multa, que equivalen a 56 mil pesos, o bien 700 jornadas de trabajo comunitario sin remuneración, además de que se les suspendieron sus derechos políticos y civiles.

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La defensa, encabezada por Gerardo Gómez, aceptó la propuesta del representante de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, Erick Carmona, de realizar el proceso abreviado a fin de evitar el juicio oral, con lo que la juez de control declaró a los homicidas las penas mínimas dictadas en el Código Penal, que empero se sumarán a los otros siete procesos por nueve asesinatos de mujeres, alcanzando hasta 320 años en prisión.

“Soy un profesional”

Hernández Béjar se definió como “un profesional, un gatillero que se forjó en Tepito”, pero que seguía las órdenes criminales de su esposa, Patricia. Durante la audiencia, en la que demandó a la juez declarar, afirmó también que mata mujeres desde los 20 años y hasta 2018 ejecutó a 50: “las odiaba, me daban asco, eran basura”.

Negó que sus crímenes sean producto de una mala infancia a causa de su madre. “Mintió la autoridad. Mi mamá no me vistió de mujer ni era prostituta, tengo una buena relación con ella, son mentiras que inventaron para cerrar el caso”.

Sobre el asesinato de Nancy Noemí, por el que se le sentenció ayer, declaró que la conocía desde hace cinco años. “Era mi vecina en la vecindad El Castillo. Desde que la vi me di cuenta de que podía sacar un beneficio económico: robarle el horno, el refri, el celular”.

Refirió que su esposa una vez “sintió celos” por la cercanía que mantenía con su futura víctima, por lo que discutieron y Patricia sentenció el destino: “La debes matar, quiero su cabeza”. Y agregó: “Mi frase siempre fue: ‘si es su destino, tarde o temprano va a tener que morir’. Yo quería matarlas, a ella y a sus dos hijas”.

La declaración provocó la rabia de la madre de la víctima, María Eugenia Solorio, quien amenazó a la pareja con atentar contra sus hijos. Juan Carlos y Patricia se rieron e incluso ella le replicó: “¿Me estás amenazando?”, lo que levantó a la abuela de su asiento y les gritó: “se van a arrepentir”.

El intercambio desató un caos en la sala dos de los juzgados de Chiconautla. La juez llamó al orden. Cinco policías procesales se sumaron a los tres presentes para calmar a los familiares de las víctimas, al público y a los acusados.

Así terminó la audiencia de la primera sentencia.

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