¿Topo o doble agente?: las dudas sobre Cristopher Figuera, el ex jefe del SEBIN apuntado de traidor por Nicolás Maduro

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A pesar de la acusación de Nicolás Maduro, no hay, entre quienes conocen al general de División del Ejército Manuel Ricardo Cristopher Figuera, quien lo crea capaz de ser el operador de la acción militar del 30 de abril en Caracas, cuando Juan Guaidó inició lo que llamó la fase final de la «Operación Libertad«. Este oficial siempre disfrutó de los privilegios de los militares pertenecientes a la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, liderizada por Hugo Chávez y otros comandantes. Fue eso lo que lo llevó a estar como edecán del entonces líder la revolución durante 12 años.

Fue el número 88 de la promoción 1989 «Gral. de División Cornelio Muñoz», de la que egresaron 168 cadetes y cuyo alférez mayor es el hoy general de División Carlos Gilberto Pulido Rojas, director de medios de milicia de la Región Estratégica Defensa Integral (Redi) central.

Tampoco fue Manuel Cristopher un oficial destacado en comando ni en el ejercicio de cargos claves en la vida militar. Una de las características que le da liderazgo, relevancia y prestigio a los funcionarios castrenses es lograr ascensos por méritos, ejercer en sus comandos naturales, más aún cuando se desempeñan en zonas de frontera. Pero Cristopher Figuera no salió de Caracas. Aunque sí estudió en Cuba y Belarús.

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Fue su lealtad a Chávez Frías lo que le permitió estar en Casa Militar, también estudiar para obtener títulos académicos, y es así como además de ser licenciado en Ciencias y Artes Militares, realizó dos maestrías, una en el 2007 en Ciencias Administrativas en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y la otra en el 2008 en Ciencias y Artes Militares en la Escuela Superior de Guerra del Ejército, luego en el año 2015 logra el doctorado en Seguridad de la Nación en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela.

El general Cristopher, quien nació en Punta de Mata, estado Monagas, tiene un Diplomado en Capacitación Docente, en la Escuela Superior de Guerra del Ejército en el 2008. Y cuatro especializaciones: dos relacionadas a Transgénicos en Modalidad Virtual, otra en protección a altas personalidades en la Escuela de Seguridad Personal en Cuba (2008) que en Venezuela se lo valieron como posgrado luego de entregar un trabajo de grado. Y una especialización en Trabajo Informativo Analítico en la Academia Militar de la República de Belarús (año 2009).

Cuando Nicolás Maduro llegó el poder, lo ubicó, desde enero 2014 hasta julio 2017, como subdirector de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), siendo el Mayor General Iván Hernández Dala el director de ese organismo, quien a su vez, desde septiembre 2015, funge como Jefe de la Guardia de Honor Presidencial es decir la Casa Militar que se ocupa de la seguridad del presidente de la República y su familia, por lo que el verdadero poder de decisión en la DGCIM recayó en Manuel Cristopher, quien contaba con todo el apoyo de los asesores cubanos instalados en el organismo.

El video en el que Cristopher Figuera explicó sus razones para renunciar al SEBIN e irse del país tras el 30A

Es bajo el mando de Cristopher que se instala, por parte del coronel Rafael Franco Quintero, en ese organismo de Inteligencia la más tenebrosa estructura de tortura física y psicológica contra militares detenidos por sospechas de conspiración, convirtiendo los sótanos de la DGCIM en verdaderos campos de concentración, anulando la condición humana del detenido, y creando una red con custodios, tribunales militares y defensores públicos militares para negarles los derechos a los oficiales detenidos. El coronel Franco Quintero contó con el apoyo del mayor Gramko Arteaga y de dos hombres fieles a Cristopher, el general de división Ramón Agustín Balza Liota, quien era Director de Operaciones y Director de Contraespionaje y el Cnel Carlos Enrique Terán Hurtado, Subdirector de Apoyo a las Investigaciones Especiales y Técnicas bajo las órdenes del G/D. Wuilman Nabor Hernández Aquino.

Un general, del cual me permito guardar su nombre por razones obvias, dice que Manuel Cristopher, siendo subdirector de Contrainteligencia Militar «se encargó de automatizar el Registro de Información de la DGCIM con un Sistema de Gestión, por parte de una empresa donde él fue el negociador y además influyó en que ésta obtuviera dicho proyecto sin la licitación correspondiente de acuerdo con lo establecido en la legislación vigente de Venezuela».

Agrega su compañero de armas que «Cristopher construyó una red de subalternos en cargos claves, delinquiendo bajo su protección. Estos desmanes comprendían extorsión de investigados, tortura de detenidos y elaboración de expedientes fraudulentos que perjudicaron la carrera de valiosos profesionales militares».

Al salir de la Dgcim es nombrado director del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesspa), desde julio 2017 hasta octubre 2018; aunque se pregone que es el organismo encargado de la unificación de la información sobre seguridad, defensa, inteligencia, orden interno y relación exteriores, la verdad es que se creó para justificar los actos de censura contra la información, especialmente de los medios de comunicación y de los periodistas. En realidad es un cargo gris, que se limita a ser censor.

De allí es nombrado como director del SEBIN. El general Hernández Dala, que le tenía gran aprecio y lo consideraba un defensor de la Revolución, lo propone como el hombre idóneo al servicio de Nicolás Maduro y el personaje clave para enfrentar la estela que había dejado el general Gustavo González López, hombre incondicional de Diosdado Cabello y que por eso precisamente hizo más difícil el relevo, ya que le estaban arrancando al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente el mayor instrumento de poder que tenía.

Desde que ingresó al Servicio Bolivariano de Inteligencia, Cristopher trabajó en función de contrastar su ejercicio del desarrollado por González López y por ello lo primero que hizo fue abrirles las puertas a quienes tenían boletas de excarcelación, ordenó un riguroso chequeo médico para saber en qué condiciones estaba cada uno de los detenidos, tanto los de El Helicoide como los de Plaza Venezuela.

Fue él quien ordenó la detención de Juan Guaidó, por lo cual hay varios funcionarios detenidos en Dgcim desde entonces. También fue de él la orden para detener a Roberto Marrero, jefe del despacho del presidente de la Asamblea Nacional.

Tres altos oficiales lo descruben

El general Cristopher está divorciado, tiene 3 hijos del primer matrimonio y uno en el segundo. Su hijo mayor está en Venezuela sin pasaporte. Su segundo hijo estudia en Rusia y su tercera hija está de vacaciones en Cuba y tiene boleto de regreso a Venezuela para ayer 11 de mayo de 2019.
Las opiniones sobre Cristopher Figuera son encontradas. La única coincidencia es que es de tendencia procubana. Un alto oficial lo describe como «bastante acucioso, buen lector, buena oratoria, leal con sus jefes, desconfiado de su entorno, buen nivel académico, excelentes condiciones físicas. Trata de caer bien, es de carácter jocoso, extrovertido, calculador y de temer».

Algunos no lo consideran de los febreristas del 4F. «No participó directamente en los eventos del 4 de febrero. Sin embargo, se encontraba vinculado y pasó algún tiempo bajo investigación, pero nunca se le pudo comprobar nada. Durante más de cuatro años estuvo custodiando a los padres del presidente Hugo Chávez».

Un compañero del Ejército que tampoco lo cree capaz de ser el artífice del 30A, dice que para ilustrar quien es el ex jefe del SEBIN «él mismo denunció a su ex esposa por delito de odio; cuando una persona por Instagram publicó una foto de ellos en una misa, la señora informó que ella no era ya su esposa, que era otra. Cristopher la denunció por instigar al odio y reunió a sus hijos y les dijo que su madre «debía pagar por el delito cometido«. Su madre y hermanas en Punta de Mata tienen apostamiento policial en sus casas».

Otro alto oficial, a quien tampoco podemos identificar, descarta totalmente que ese general sea la cabeza del 30A, «no tiene condiciones para organizar un asunto así. Eso sí, él fue parte de la cofradía de Chávez. Su mayor mérito fue ser golpista. Nadie que no sea del 4F llegó a niveles de Casa Militar y a él lo favoreció el respaldo del general Hernández Dala. Lo cierto es que lo único que está claro de Cristopher es que liberó a Leopoldo López porque tenía la orden de que el 30 debía devolverlo a Ramo Verde, más nada, porque ni siquiera lo hizo con otros presos más relevantes desde el punto de vista militar». Lo describe como «muy mal intencionado. Nada que ver con ese humilde que aparece en el video hablando de deportes y doble moral. Fue un mal compañero».

Un general opina que si bien es cierto que Cristopher permitió la participación de integrantes del SEBIN en los hechos del 30A y la liberación de Leopoldo López de su arresto domiciliario, «sus declaraciones a través del comunicado donde manifiesta su lealtad a Nicolás Maduro dejan abierto el análisis e interpretación de su motivación para la participación en ese movimiento, que no solo fue fallido, si no que lejos de debilitar a Maduro y a quienes controlan el poder junto a él, les permitió realizar una nueva purga en la Fuerza Armada Venezolana y una oleada de persecución política en general dentro de Venezuela».

«Lejos de generar confianza y credibilidad dentro de los profesionales militares activos y retirados, Cristopher Figuera genera una sensación de impotencia por el halo de impunidad que le otorga ser considerado un héroe y salvador de la Nación, luego de haber ordenado y protegido la comisión de Delitos de Lesa Humanidad y Corrupción Administrativa, aprovechándose de su cargo dentro del Gobierno usurpador de Nicolás Maduro».

Es enfático en señalar que hay suficientes indicios que permiten pensar en la actuación del ahora ex jefe del SEBIN como doble agente el 30A. Precisa que la liberación de Leopoldo López se pudo lograr sin su participación. «Las detenciones que están haciendo ahora contra militares y civiles políticos o no, se puede considerar una purga, pues ni siquiera se ha determinado su participación y no importa».

A su juicio «sabiendo que la acción no estaba destinada a lograr el cese de la usurpación o causar la misma, se ‘comprometió’ en realizarla, pero su salida del país señala una preparación previa«. Se pregunta, por qué si sabía que el Vladimir Padrino López e Iván Hernández Dala no habían dado ninguna manifestación siguió adelante. «Él señala que solicitó que le quitaran las sanciones a Venezuela y que Trump le respondió que lo haría cuando cambiara el gobierno, de manera que parece que está actuando a favor de Nicolás o a la tesis del chavismo originario».

Y lo más contundente para este alto oficial es que Manuel Cristopher «no ha manifestado su respaldo al presidente Guaido. Es decir, está favor de un cambio de gobierno que no es precisamente el gobierno interino».

Otro alto oficial consultado manifestó que al ex jefe del Sebin lo conoció hace años «y me pareció charlatán, de esas personas que tratan de parecer simpáticas y creen que tienen la razón en todo. Sin vocabulario militar, pero con inteligencia emocional para envolver a cualquier persona».

Le pregunto si lo considera con el talento para montar una operación como la del 30A. «Creo que tiene talento para esconder sus verdaderas intenciones y para tratar de imponer su criterio. Te hace sentir cómodo a su lado. Creo que tiene mucha habilidad para engañar a cualquiera». Insisto en preguntar si tiene tanta habilidad para organizar una operación con miras a derrocar a Maduro y de inmediato responde: «no, no. Él tiene habilidad para engañar, más no para planificar. Fíjate, la mayor habilidad de un militar es la planificación y por eso se hace tanto énfasis en la enseñanza de los procedimientos para la preparación de las operaciones. Él no tiene mucha capacidad para eso. Incluso podría terminar siendo un doble agente«.

«Esa operación del 30A, era muy compleja y sospecho que Manuel Cristopher era solo una pieza de la ecuación a quien le correspondía liberar a los presos políticos del SEBIN y DGCIM, pero no solo no la hizo, sino que ni siquiera tenía un Plan B para salvar a sus amigos, es decir dejó a sus tropas solas. Quizá porque él adelantó la acción no vimos el componente más importante de la Operación libertad, la unidad de maniobra«.

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